¿Sabes lo que estás pensando ahora?

¿Alguna vez has llegado a pensar algo sin saber muy bien qué tren de pensamientos te ha llevado a ese punto? O, literalmente, ¿has tenido la experiencia de llegar a casa, por ejemplo, sin recordar nada del recorrido ni qué estabas pensando todo el rato? A menudo apenas tenemos conciencia de nuestros pensamientos, o surgen tan rápidamente que perdemos el hilo que los une. ¿Por qué es importante desarrollar una mayor conciencia de nuestros pensamientos?

Los pensamientos no son hechos

¿Recuerdas haber estado convencido/a de algo que luego haya resultado no ser tal y como pensabas? Nuestros pensamientos elaboran aspectos de nuestra experiencia de manera tan persuasiva, a veces, que nos cuesta separar los hechos de nuestras interpretaciones de los mismos. A medida que conocemos nuevos hechos, es posible que nuestra forma de pensar cambie para mantener la coherencia, incluso sin que nos demos cuenta. Para poder cuestionar la veracidad de un pensamiento, primero es preciso tener conciencia de ello.

Los pensamientos y el humor

Imagínate que escuchas un sonido y en seguida viene un pensamiento – en palabras o imágenes – “el perro del vecino está ladrando”. Ahora viene otro pensamiento: “¿Cuántas veces le he dicho que no deje el perro en el jardín cuando sale de casa?”. Con este pensamiento viene asociada una emoción de ira. Del mismo modo que los pensamientos evocan a otros pensamientos relacionados, la ira trae a la mente recuerdos de otras situaciones que han dado lugar a la misma emoción. Los pensamientos influyen en el humor, y el humor influye en los pensamientos. De hecho, no es posible “estar enfadado/a” sin que esté presente un “pensamiento de enfado” – si quieres, puedes comprobarlo por ti mismo/a. A veces, nuestras emociones nos impulsan a actuar de una manera que puede no ser la más adecuada para una situación dada. En este artículo hemos visto que podemos anticipar esta reactividad con una mayor conciencia de las sensaciones corporales asociadas con las emociones. También es posible desarrollar una mayor conciencia de nuestros propios pensamientos y la capacidad de romper el ciclo vicioso entre pensamientos y emociones.

Cuánto más lo piensas, más lo piensas

Si percibes que alguien no te escucha cuando le estás diciendo algo que consideras importante, ¿qué haces? Sigues insistiendo hasta que te hagan caso, ¿verdad? Es importante recordar que escuchar no es lo mismo que estar de acuerdo. Los pensamientos son como surcos en nuestra mente: cada vez que los repasamos, se acentúan más. Si intentamos analizar, cambiar o bloquear estos pensamientos “pensando”, estamos haciendo los surcos todavía más profundos y los pensamientos repetitivos se vuelven aún más insistentes, del mismo modo que hacemos nosotros para hacernos escuchar. Sin embargo, si simplemente tomamos consciencia de los pensamientos sin pensar sobre ellos o su contenido (es decir, sin intentar analizarlos o bloquearlos),  se tienden a tranquilizar.

Saber y pensar

Es posible saber que has pensado algo sin tener que pensar que has pensado algo. Afortunadamente los seres humanos somos autoconscientes o, en otras palabras, nuestra conciencia es en algún sentido más amplia que nuestros pensamientos. Este “espacio” nos permite ver nuestros propios pensamientos con más perspectiva y actuar de una manera más objetiva. Podemos concebir nuestros pensamientos como nubes en el cielo de nuestra conciencia. Incluso en un día muy nublado, el cielo sigue estando ahí.

Mindfulness de los pensamientos

¿Qué estás pensando ahora mismo? Prestar atención a los pensamientos sin que se vean afectados, o sin perdernos en un tren de pensamientos, requiere algo de práctica. Como cualquier actividad que se tiene que practicar, es importante cómo lo hacemos. La práctica de Mindfulness no se trata de “no pensar” ni de controlar o cambiar nuestros pensamientos; es una cuestión de cambiar la manera en que nos relacionamos con ellos. Aprendemos a escuchar nuestros pensamientos como lo haría un generoso e interesado amigo. Mindfulness es un “amigo” que tenemos disponible las 24 horas del día.

MBCT

MBCT (Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness) es el resultado de combinar elementos del programa de MBSR (Reducción de Estrés Basada en Mindfulness) sobre la gestión de las emociones, y de la TCC (Terapia Cognitiva Conductual) sobre cómo están interrelacionados nuestros pensamientos, emociones e impulsos a actuar. Consistente en clases prácticas en grupo en las cuales el aprendizaje de los participantes está facilitado por el instructor, basado en la experiencia que surge en el momento. A pesar de haber heredado la “T” de la Terapia Cognitiva Conductual, MBCT no es terapia. De hecho, a diferencia de la terapia, Mindfulness no pretende “arreglar” nada, sino cambiar nuestra manera de relacionarnos con nuestra experiencia. Esto no quiere decir que no vaya a tener un efecto positivo en tu vida. Un curso de MBCT nos puede proporcionar nuevas herramientas para gestionar pensamientos y emociones difíciles y para mejorar nuestro bienestar.

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