¡Para! Tu vida depende de ello…

Uno de los elementos que muchos participantes destacan de los cursos de MBCT es la pausa de los 3 pasos. Es una herramienta potente que podemos usar para apagar el “piloto automático” o, en otras palabras, la tendencia que tenemos de responder a determinadas situaciones de una forma habitual o inconsciente. La podemos usar simplemente para prestar atención a lo que está sucediendo en el momento presente, pero también nos puede ayudar a ver una situación desde una perspectiva más amplia y, tal vez, a tomar una decisión con más información y de forma más objetiva. En particular, ante momentos difíciles, nos puede abrir la posibilidad de actuar de una manera diferente de la habitual.

¿Cómo se hace la pausa de los 3 pasos?

La pausa es algo que se puede hacer en cualquier momento*, de pie, sentado/a o tumbado/a. En un principio, puede resultar más fácil hacerla con los ojos cerrados en un sitio tranquilo, pero no es necesario. La pausa puede durar desde 5 minutos hasta tan sólo unos segundos, dependiendo de la situación y el nivel de maestría. Con práctica, es posible hacerlo incluso durante una reunión de trabajo, sin que nadie sea consciente de ello.

Si quieres, puedes probar a hacer una pausa de 3 pasos ahora con este audio. Una vez que hayas cogido la idea, puedes hacerla sin guía, dónde, cuándo y durante el tiempo que quieras.

* No es aconsejable hacer la pausa mientras conduces u operas maquinaria pesada…

Pausa de los 3 Pasos

Unas advertencias

La pausa de los 3 pasos no es lo mismo que simplemente “tomar 10 respiraciones hondas”. De hecho, el propósito no es cambiar nada de tu experiencia – ni siquiera la manera de respirar – sino cómo te relacionas con ella. Tampoco pretende ser un “escape” breve de una situación difícil. Por último, es importante no concebirla como una “píldora mágica” que puedes tomar para solucionar un problema (aunque es posible que, gracias a una perspectiva más amplia, se te ocurran posibles soluciones novedosas). Precisamente la pausa nos puede ayudar a gestionar aquellos temas que nos resultan difíciles de abordar con los enfoques habituales.

Practica, practica y practica…

La pausa de los 3 pasos es el hilo conductor del curso de MBCT. Sin embargo, al sacarla de su contexto, se corre el peligro de ignorar la base en la que está sostenida. En el tenis, por ejemplo, el objetivo es golpear la pelota con la raqueta, pero lo que enseña un coach es cómo hacerlo. Si el objetivo de Mindfulness es prestar atención a nuestra experiencia, en el curso de MBCT lo que se aprende es cómo hacerlo. Otro aspecto que se trabaja en el curso es cómo instalar, en nuestra vida cotidiana, el hábito de practicarlo con regularidad.

Mindfulness no pretende evitar que la mente divague, sino entrenar la capacidad de darnos cuenta cuando esto pasa.

El aspecto más importante, sin embargo, es el hecho de que cuanto más necesitamos parar y hacer balance de una situación, menos probable es que se nos ocurra hacer una pausa. Si tenemos el piloto automático encendido, en la mayoría de los casos ni siquiera nos damos cuenta de que lo está. Entonces, ¿cómo podemos acordarnos de apagarlo? Una de las capacidades que desarrollamos con la práctica “formal” de Mindfulness (es decir, de manera intencionada, en condiciones favorables) es la de saber cuándo está encendido el piloto automático. Durante estas prácticas, la instrucción suele ser “si notas que tu atención no está en el objeto de foco, tráela de nuevo, sin juzgarte“. La práctica de Mindfulness no pretende evitar que la mente divague, sino entrenar la capacidad de darnos cuenta cuando esto pasa. Cada vez que lo hacemos, estamos fortaleciendo el “músculo de la atención”.

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