Los 7 mitos de Mindfulness

Mindfulness NO es…

Como suele ser el caso con cualquier fenómeno que ha experimentado una explosión de interés, hay una explosión correspondiente de mitos e ideas preconcebidas.

1. Mindfulness no es una técnica de relajación

Intentar estar relajado/a es una de las mejoras maneras de conseguir lo opuesto. Sin embargo, es perfectamente posible que un resultado de practicar Mindfulness sea sentirse más relajado/a por el mero hecho de prestar atención en las cosas como son, pero no es un objetivo de la práctica en sí.

2. Mindfulness no se trata de empaparnos en misticismos

No hace falta quemar incienso, hacer una pila de piedras, sentarnos en la postura del loto, ni hacer sonar un cuenco tibetano. Mindfulness es un concepto muy sencillo – de prestar atención a lo que está ocurriendo en este momento – pero a la vez es sorprendentemente difícil de mantener.

3. Mindfulness no es religión

Todas las religiones del mundo – especialmente el budismo – tienen un aspecto contemplativo. Mindfulness es un modo de ser innato del ser humano que es compatible con cualquier religión o con la ausencia de ella.

4. Mindfulness y meditación no son lo mismo

La práctica formal de Mindfulness es una forma de meditación, pero existen muchas otros tipos de meditación con otros fines. La práctica formal podemos equipararla con ir al gimnasio para fortalecer nuestros músculos – en este caso, el “músculo de la atención”. También hay una práctica informal, no meditativa, que se trata de llevar Mindfulness al día a día, a nuestras actividades cotidianas. Esto sería equivalente a poder trabajar de manera más eficaz con los músculos que hemos desarrollado en el gimnasio.

5. Mindfulness no se trata de “dejar la mente en blanco”

Para empezar, es imposible “no pensar”: del mismo modo que nos llegan sonidos a los oídos constantemente, prestemos atención a ellos o no, siempre surgen pensamientos en nuestras mentes. Dejar la mente en blanco es una técnica de distracción. Al igual que una relajación forzada puede conducir a más tensión, intentar distraernos apropósito puede hacer que los pensamientos vuelvan con más insistencia. Mindfulness nos invita a acercar con curiosidad la atención a nuestros procesos mentales, lo que paradójicamente, tiene el efecto de “bajar el volumen” de las mentes agitadas.

6. Mindfulness no se trata de aceptar las cosas como son

Una de las actitudes que se cultiva para la práctica de Mindfulness es la de la aceptación. Sin ella es difícil tener consciencia plena de las cosas que no nos gustan porque las tendemos a evitar. Steven Covey en su libro “Los 7 hábitos de personas efectivas” habla de la esfera de preocupación que engloba todo lo que nos concierne, y dentro de esa, la esfera de influencia, que incluye todo lo que podemos cambiar. Aceptar las cosas que no nos gustan, pero que podemos cambiar, sería pasividad, pero no aceptar las cosas que no podemos cambiar nos lleva hacía la frustración. Sólo a través de una consciencia plena de Mindfulness podemos saber dónde dibujar las esferas de preocupación e influencia.

7. Mindfulness no significa nunca hacer planes de futuro ni reflexionar sobre el pasado

Es cierto que Mindfulness se trata de prestar atención al momento presente, porque es el único momento que realmente existe: el pasado ya pasó y el futuro está todavía por llegar, y ambos son ficciones de nuestras mentes. Si nunca hiciéramos planes ni reflexionáramos sobre el pasado, seríamos poco más inteligentes que la mayoría de los animales. La clave es ser consciente de cuando lo estamos haciendo. De lo contrario, puede llegar a ser un hábito inconsciente y corremos el riesgo de perdernos lo que está pasando ahora, que puede ser muy relevante.

¿Qué es Mindfulness entonces?

Para saber más de lo que sí es, puedes leer este artículo.

¡Gracias por tu atención!

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